viernes, 1 de agosto de 2008

Argelia Ríos // Intocables, vividores y vivos criollos

La oposición debe esforzarse por superar al oficialismo en volumen de votos obtenidos
Además de conquistar espacios, la oposición venezolana debe esforzarse por superar al oficialismo en volumen de votos obtenidos. No es suficiente ampliar el número de gobernaciones y alcaldías. La proyección de una impetuosa imagen de triunfo -útil al propósito de potenciar sus consecuencias sobre la evolución del "proceso" y de la obsesión reeleccionista del presidente Chávez- le exige a la disidencia tomar precauciones serias. Sin embargo, algunas tramas que se desarrollan en la trastienda son una justificada causa de inquietud: noviembre representará otro punto de inflexión, pero es su profundidad -no la inflexión en sí misma- lo que le garantizará mayor eficiencia a la nueva correlación de fuerzas.
Pese a que, en efecto, se trata de un evento regional-local, es tremendamente importante atender al tema de los votos. Esa variable es clave para incrementarle los daños al liderazgo del mandatario. Los efectos positivos que la oposición está en condiciones de agenciarse podrían ser superiores a los que ya están contabilizados de antemano, si de ella se erradicara el interés subalterno de complacer a algunos factores individuales y partidistas que -teniendo, o sin tener con qué- están exigiendo "derechos especiales" en desmedro de figuras meritorias y claramente competitivas. ´
"Los que tienen", devenidos en "intocables" encumbrados, son aquellos que aplican el "dedazo" de Chávez, que chantajean en virtud de sus quince minutos de gloria y evaden lo que las encuestas señalan como aconsejable en términos de acumulación de votos... Los que, en cambio, "no tienen nada" procuran medrar en la ocasión: algunos buscando "intercambios metálicos" como condición para el retiro, y otros, exigiendo posiciones de lujo en compensación por el aporte "democrático" ofrecido durante el difícil brete de la reforma.
Del hecho derivan una variedad de precandidatos en espera de decisiones: los que están parejos frente a sus contendores; los impuestos por la coacción petulante de los "intocables"; los bien posicionados pero sin potencial de crecimiento por sus niveles de rechazo; los de bajo rechazo desfavorecidos por los numeritos, pero con ímpetu para crecer si hubiera tiempo para esperarlos; y, por último, los que no poseen ni lo uno ni lo otro, salvo la factura "referendaria" guardada bajo la manga. La selección adecuada es evidente. Sería irresponsable enredar el juego con componendas subalternas que moderarían los efectos dañinos sobre el "proceso".
Los abanderados deben ser los que sumen más votos al pote general, incluso en los territorios que se dan por perdidos. No hay tiempo para hacer experimentos. No es del todo cierto que los ciudadanos votarán por "cualquiera". La despolarización ha transformado la fidelidad blindada en los dos campos políticos. Los intocables, vividores y vivos criollos de la oposición deben saber que éste es un dato duro de la realidad
Argelia.rios@gmail.com

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